Maternidad

La maternidad surge y camina junto con la sexualidad. Por eso una mujer con mayor aceptación de su sexualidad tiene mayores posibilidades de tener un parto salvaje, sano y maravilloso.
La lactancia nos une a todos los animales mamíferos y cuanto más conectadas estamos con nuestro ser salvaje más leche fluirá por nuestros pechos rebosantes de amor y sabiduría ancestral.
Nuestros pechos hablan con nuestros bebes, los escuchan. Hablan en el idioma del amor donde el tiempo no existe. Un bebe nacido en este año espera encontrarse lo mismo que un bebe que nació durante el Paleolítico. Nuestra leche sigue siendo la misma que la de la madre paleolítica.
La leche le explica al bebe en que lugar se encuentra, a que grupo de animales pertenece. Le habla del futuro en el que la Madre Tierra será la que le amamante con sus ríos de agua, sus sabrosos frutos...

La maternidad es una de las aventuras más intensas que se puedan experimentar. Nuestros hijos nos ayudan a enfrentarnos a nuestro lado oscuro, nos enseñan a amar sin condiciones, nos obligan a desarrollarnos a levantarnos cuando no tenemos fuerzas. Funcionan como un motor al que nada puede parar.

Todas las madres nos planteamos darles más amor, libertad y respeto a nuestros hijos de la que nosotros tuvimos. Pero ell@s no tienen los límites en el mismo lugar que nosotr@s. Su umbral de libertad es ilimitado desde nuestro punto de vista. Nos podemos dar cuenta de lo lejos que estamos de la libertad salvaje que nos pertenece, allí nuestros hij@s se verían al fin colmados.

Las madres que tenemos el firme propósito de colmar en la medida de lo posible las ansias de libertad y salvajismo a nuestr@s hij@s tendríamos que apoyarnos y darnos ideas.Compartir este difícil viaje a través de una sociedad desnaturalizada, abriéndonos paso hacía un mundo donde quepa nuestro ser salvaje y el de nuestr@s hijos.

La madres salvajes estamos dispuestas a enseñar los dientes si es necesario, incluso a dar algún mordisco. Nadie robará la libertad de nuestras crías.